domingo, 1 de junio de 2008

La Asociación Lieva colabora con la revista Arterial

La Asociación Cultural Lieva ha establecido un acuerdo con los editores de "Arterial", la revista de las artes que se publica en la Sierra, para incluir una serie de artículos y fotografías curiosas e íntima de nuestra comarca. La primera se ha centrado en las muñecas que adornaban una vieja taberna en la aldea de Las Chinas. El contenido de esta primera colaboración que se publicó en el número 3 de la revista, es el siguiente:



MIL ESTAMPAS VAN POR LA LIEVA….

La Lieva, el camino que lleva el agua, el sendero más serrano que podemos imaginar.

Por la Lieva de la vida, van pasando miles de imágenes, de situaciones diarias, que conforman la existencia de las gentes que viven en estas tierras.

Por esta Lieva particular que supone la revista Arterial, les vamos a acercar a algunas de esas vivencias, a lugares insospechados, poco habituales a la vista cotidiana, lejos de lo típico y de lo tópico.

Desde nuestra fundación, en la Asociación Cultural Lieva hemos procurado mostrar la Sierra más oculta. A través de lo más íntimo de nuestra comarca, pretendemos dar a conocer lo que, en términos unamunianos, podríamos llamar la Intrahistoria serrana. Con ello esperamos abrir nuevos elementos patrimoniales, evolucionar hacia otros modelos culturales que también pueden darse en nuestra Sierra.

Con estas imágenes, con estos comentarios a vuelapluma, ofreceremos una perspectiva desenfadada, cordial pero profunda a la vez, algo parecido a lo que en realidad son los serranos.

MUÑECA SERRANA


Las Chinas es una preciosa aldeina que atesora, entre sus muchas peculiaridades, el pertenecer a dos términos municipales distintos, los de Galaroza y La Nava. La ermita hace de frontera imaginaria entre dos entidades hermanas, que comparten costumbres y legado hortelano gracias al fecundo Múrtigas.

Justo enfrente de este invisible límite se encontraba una vieja tasca, regentada por la entrañable Ana, Ana la de Las Chinas. Se encontraba en el interior de su propia casa, desde la que atendió a generaciones de serranos, más a cachoneros que a navinos, debido a la mayor cercanía de la aldea con Galaroza. Los grupos de chavales iban en peregrinación a tomarse unos tintos y un pellizcón de bacalao a lo que, con la modernidad, pasó a denominarse “el pub de Ana”.

Pero a pesar de los buenos ratos que se echaron allí dentro, lo que más sorprendía a todo el que pasaba por la puerta de la taberna y de la casa era la decoración de su fachada. Numerosas muñecas desnudas, utilizadas a modo de macetas, ponían color a la blanca cal. La imagen era, para unos, dulce; para otros, tétrica, y algo irreverente para algunos. Las que un día fueran compañeras de juegos de las chiquillas, se convirtieron en soportes de un peculiar “estilo decorativo”. Las viejas Nancys y las Leslys de turno (todavía no habían llegado las Barbies) pasaron a ser tiestos humanizados por cuya cabeza descollaban geranios, claveles y romero.

Al cabo de los años, esta imagen inspiró la pieza teatral breve “Monólogo de niña con muñeca”, escrito por Juan Cobos Wilkins y presentado en uno de los Encuentros de Escritores de Galaroza interpretado por la actriz Mapi Galán. La imagen que acompaña a este texto es, precisamente, un soporte postal basado en una fotografía de Antonio Ignacio Giralde que se distribuyó con motivo de esta sentida obra del escritor onubense.

Hoy, todo aquello es recuerdo, quizá ensoñación. Aunque, de todas formas, era ley de vida, ya que, a diferencia de las orondas Nancys, no sería posible imaginar a las escuálidas muñecas de ahora transformadas en frondosas macetas serranas.

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