domingo, 15 de enero de 2017

Blanca Candón, la elegancia y la humanidad de la Sierra

Ha fallecido una gran amiga de Galaroza. Blanca Candón, alcaldesa que fue de Cortelazor, siempre mostró una predilección hacia nuestro pueblo, por lo que es justo que hoy la recordemos con estas humildes palabras:

Hoy mi pluma está vencida por el dolor al hablar de la muerte de un ser apreciado y querido por todos. Ha fallecido Blanca Candón, amiga, madre, alcaldesa y gran dama de la política onubense.

En 1991, Blanca enarbolaba los lazos blancos y verdes de la bandera de Andalucía para hacerse con la alcaldía de Cortelazor la Real. Los andalucistas rendían de esta forma uno de sus mayores servicios históricos a la provincia de Huelva, al incorporar a Blanca a la política, a una candidatura que recibió el apoyo mayoritario de sus vecinos durante largos años. Hasta 2003, su labor en el Consistorio estuvo repleta de dificultades, pero también de indelebles momentos de gloria.


Uno de los más recordados fue la celebración en 1998 de las XIII Jornadas de Patrimonio de la Comarca de la Sierra, por primera vez en un pueblo pequeño. Fue también la primera ocasión, y la única, en que la inauguración de este invencible evento serrano contó con el máximo titular de la Consejería de Cultura, en aquel tiempo Carmen Calvo. Nunca se me olvidará el sincero abrazo de bienvenida que se dieron estas dos grandes mujeres servidoras de lo público, como tampoco el resto de momentos de aquel programa que tuve el honor de coordinar como gestor cultural del Ayuntamiento.

Blanca era amante de la cultura, lectora apasionada, pintora, ceramista hasta sus últimos momentos y promotora de grandes iniciativas, como el Concurso de Pintura al Aire Libre, por el que Cortelazor es conocido en toda España gracias al apoyo de José Pérez Guerra. Este afamado periodista, amante del arte y nacido en la localidad, es el que da nombre a uno de los dos magníficos museos que Blanca impulsó en el pueblo. El otro, dedicado a la obra del artesano pastoril José Navarro, refleja uno de los valores de nuestra perpetua alcaldesa: su amor por la tierra, por los suyos. Una vez escribió que “el pueblo del que soy, y soy todos los días, no es sólo un bellísimo paisaje lleno de recuerdos, sino un colectivo de personas emprendedoras, trabajadoras y solidarias, casi cuatrocientas personas con otros tantos paisajes, otras tantas economías y otras tantas historias”.

Todo el mundo quería a Blanca. Sus vecinos, sus familiares, sus amigos y hasta sus adversarios políticos, que reconocían en público y en privado la grandeza de esta gran señora de la política. Nunca le conocí un reproche, una pelea, una riña ni con propios ni con extraños; siempre ofreció el diálogo y el acuerdo como herramientas vitales. Y, claro, esta actitud la convirtió en una ‘rara avis’, singular ejemplo de persona respetada por aquellos que la conocieron. Siempre a disposición de todos, mostraba una humildad, una simpatía y un saber estar que parecían eternos, que no se alteraban ni en las ocasiones más tensas o difíciles de gestionar.

Tras su mandato, Blanca dejó un pueblo mejor, más moderno y preparado, mejor conocido a nivel turístico y cultural y, sobre todo, unido y hospitalario. En la presentación del número uno de la revista ‘El Zorro Sapiens’, que publicamos en 1996, Blanca escribió que “los hombres, mujeres y niños de Cortelazor nunca pondremos una cancela a nuestro pueblo. Lo queremos como siempre ha sido, abierto y acogedor. Queremos que sea como es Andalucía, especial, abierta y tolerante”.

El resultado de su gestión puede resumirse en el titular con el que el hoy consejero de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía encabezaba un artículo sobre Cortelazor en ‘La Voz de Huelva’ en 1995. José Fiscal escribió “La belleza gana la partida al abandono en uno de los pueblos más pequeños”. Siempre la belleza, el mimo, la cercanía con los vecinos y la educación como armas contra el olvido y la despoblación de una localidad a la que supo aportar su ilusión y su espíritu eternamente joven. 

Dulzura, clase, amistad, inteligencia, elegancia y energía son valores que acuden a la memoria de todos cuantos hoy lloran a Blanca. Y su generosidad, plasmada en una frase que le gustaba recordar: “la riqueza de una persona se mide, no por lo que tiene, sino por lo que comparte”.

Franco, Mercedes y Blanca deben sentirse hoy confortados. Junto al dolor que no se retirará nunca, seguro que sienten una profunda satisfacción hacia su madre, por haber sido como ella ha sido, por haber concitado el respeto y el cariño de tanta gente. Enhorabuena familia, nos ha encantado conocer a vuestra matriarca.

Para finalizar este alegato de recuerdo imborrable y devoción perpetua, nada mejor que rescatar los versos que Federico Martín dedicó a Blanca Candón “por la exquisitez de su humanidad”:

“¡Cortelazor, poesía eterna!
¡Jardín de rosas blancas,
blancas y puras como Tú,
como Tú de pura y Blanca!”

Antonio F. Tristancho 



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