martes, 31 de enero de 2017

Rufino Domínguez publica su primer libro de poemas

Rufino Domínguez, maestro y escritor de Valdelarco, ha dado a la imprenta su primer libro, denominado Palabras. Ha sido publicado por ‘Ediciones En huida’, dentro de su colección ‘Poesía en tránsito’.  El autor nació en la pequeña población serrana de Valdelarco en 1955 y ha dedicado toda su vida profesional a la enseñanza, como maestro de educación primaria, además de ser licenciado en antropología social. Ha desarrollado la mayor parte de su vida laboral en Sevilla, donde ha presentado recientemente esta publicación.

Su primera incursión en la literatura fue una breve colaboración en los últimos números de la revista electrónica ‘El Fantasma de la Glorieta’, aunque también redactó numerosos artículos para la revista cultural ‘Valdelarco’, de la que fue uno de sus impulsores. Aficionado desde siempre a la literatura, participó en eventos como los Encuentros de Escritores de la Sierra con una semblanza de la modesta obra de una vecina colmenera, Florencia Moreno, titulada ‘Pensamiento sencillo’.
Respecto al libro, su tono es puramente autobiográfico. La estructura, en tres partes, responde a un criterio cronológico y dentro de cada uno de estos apartados, el orden de los poemas responde a un criterio temático que agrupa a los que tratan de un asunto similar. Los temas que recoge son la vida, en sentido general, y el paso del tiempo; la familia, el pueblo, sus amigos; el amor y el desamor; la escritura en sí misma, como apoyo vital, y la lectura.
Entre los lugares que protagonizan estos versos destaca Valdelarco y el paisaje serrano. Pero también están otros donde ha vivido, como Huelva, Sevilla, Osuna o Paradas, aunque no aparezcan nombrados de forma explícita. En esta tarea ha contado con colaboradores de excepción, como Juan Villa, autor del prólogo, Daniel Bilbao, autor de las ilustraciones, y Antonio M. Bandera, autor de las fotografías. Precisamente Juan Villa, en nota introductoria de la presentación de este libro, recuerda los inicios de ambos en la escritura, con una adaptación teatral de un cuento del Decamerón.
Villa considera que Palabras “comprime la vida de Rufino, y son tan aplomadas que nunca se las llevará el viento, justamente está en ellas amparado lo que el viento no se llevó”. Las partes del libro están separadas entre sí “veinte años, más o menos el paso de una generación, la duración del perfil de un mundo, y están ordenadas en el sentido que giran las agujas del recuerdo, en acertada expresión del autor”.

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