miércoles, 22 de marzo de 2017

La escocesa-cachonera Jan Nimmo evita el olvido de la tragedia de Ayotzinapa

La artista escocesa Jan Nimmo, vinculada estrechamente con la localidad onubense de Galaroza, ha dado un nuevo paso para rescatar del olvido la tragedia acaecida en la población mexicana de Ayotzinapa. La polifacética creadora, que pasa largos períodos del año en Galaroza paseando a caballo por la Sierra desde el Picadero La Suerte y conviviendo con sus vecinos, ha puesto su arte y su compromiso al servicio del fin de la violencia en México. Su iniciativa de realizar retratos a los 43 estudiantes desaparecidos en el estado de Guerrero, se ha convertido en un grito de paz y de libertad. Sus creaciones encabezan manifestaciones que piden verdad y reparación de la tragedia perpetrada. Ahora, vuelve a impulsar una iniciativa de sensibilización, una exposición  instalada en el Parlamento de Escocia con obras suyas, gracias a la diputada Linda Fabiani, del MSP.

La noche del 26 al 27 de septiembre de 2014,  numerosos estudiantes iban en autobuses por Iguala, una ciudad del estado mexicano de Guerrero,  con la intención de participar en la marcha para rendir homenaje a los estudiantes de la UMAM  masacrados por el estado mexicano en el 2 de octubre 1968 en Tlatelolco, Cuidad de México, días antes del inicio de los Juegos Olímpicos de verano. Los estudiantes pertenecían a la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos, de Ayotzinapa, ubicada cerca de Tixtla, en Guerrero, uno de los estados más pobres y violentos de toda la república.
Esa noche se produjo un ataque a los estudiantes, provocando la muerte de seis personas, tres de ellos estudiantes;  uno de ellos, Julio Cesar Mondragón Fontes, fue brutalmente torturado antes de su muerte. Hubo muchos heridos, dos muy graves; de ellos, Aldo Gutiérrez Solano está todavía en coma, y Edgar Andrés Vargas ha sido sometido a varias operaciones para reconstruir la parte baja de su cara. Esa noche también desaparecieron 43 estudiantes, de los que hasta la fecha no se sabe su paradero. 
Las versiones sobre lo ocurrido son contradictorias; el Gobierno mexicano se defiende de las acusaciones por parte de la ciudadanía achacando la tragedia a un grupo del crimen organizado.  La propia artista, ya tan cachonera como escocesa, ha pasado mucho  tiempo en México investigando las artes populares y viajó a Guerrero, donde “sin excepción, la gente me recibió con cariño,  algo que no he olvidado”.
Por motivos de trabajo, no volvió a México, pero  “cuando me enteré de lo sucedido en Iguala con los estudiantes de Ayotzinapa me impactó mucho; no sabía que a hacer y decidí realizar un retrato de cada uno de los estudiantes para entregar a su padres y sus madres, empleando un leguaje visual que iba a comunicar con el público mexicano, basado en colores, símbolos, objetos, canciones, con una estructura ex-voto donde el texto reclama el ausencia de los muchachos y les nombra a ellos y sus padres”. Cada retrato tiene imágenes e información biográfica y la artista los realizó “para visibilizar el caso, para solidarizarme con los ladres y para concienciar a la gente de que, desde 2006, hay más que 28,000 personas desparecidas, y que cada una es una tragedia y detrás de esas tragedias hay seres humanos con familias que los aman”.
Tardó un año en realizar los cuarenta y siete retratos. Durante ese año, Lola Martinez, periodista y activista mexicana, empezó a utilizar las imágenes para su ‘Pase de Lista 1 al 43’ diaria. A  través  de ella conoció a la activista de derechos humanos Erénderia Sandoval Carrillo, quien tenía contacto con las familias de los fallecidos y desaparecidos y le ayudó a verificar los detalles biográficos de cada estudiante. 
Por el primer aniversario de la tragedia, se busó la forma de imprimir los retratos y entregarlos a las familias. Jan recuerda que “me emocioné mucho al verles participar en la marcha del primer aniversario por las calles de México CD con mis retratos, e incluso la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos imprimió una lona grande con las imágenes”. 
“Ya son casi 30 meses que nos faltan nuestros 43 pero sigo solidarizándome con los padres, estoy en contacto con algunos de ellos por redes sociales y hablo con Ere a través de Skype”, indica Juana, como es conocida en Galaroza.
Se ha proyectado un cortometraje con esta historia  en Nueva York, Buenos Aires, Paris, Londres, Glasgow y en varios lugares de México. La cantante Lila Downs también ha solicitada algunas de las imágenes para un concierto en el Estadio Nacional en México D.F.
Parafraseando la canción de Carlos Cano sobre las Madres de la Plaza de Mayo, estos activistas han adoptado el lema 'Vivos se los llevaron, vivos los queremos', que difunden en cada actividad.
La muestra pasará en breve desde el Parlamento hasta la universidad, y la propia Juana afirma que “si es posible, me gustaría hacer una pequeña instalación en Galaroza”. Hace un año, tuvo ocasión de exponer esta experiencia en una velada poética de ‘Poetas de Huelva por la Paz’,  que fue recogida por el boletín cultural ‘La Regaera’, publicado por la Asociación Cultural Lieva. También expuso sus retratos de vecinos cachoneros en las Jornadas de Patrimonio que se celebraron en Galaroza.


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