domingo, 9 de abril de 2017

Danielillo, ese pequeño gran hombre

Hay ocasiones en que la desaparición de un vecino deja un hondo pesar en su comunidad. El arraigo, la convivencia con los allegados y su implicación en el colectivo hacen que su ausencia no pueda llenarse más que con el recuerdo. 
Más aún si esa persona es grande, en todos los sentidos de la palabra. Y Daniel Carvajal Domínguez, ‘Danielillo’, lo ha sido. No ya en lo físico, espejo estético sin importancia; sino en lo espiritual, en la dimensión del cariño y de lo que cada uno ha aportado en esta vida.
Nunca le importó su enfermedad, al contrario, le sirvió para superarse en todas las facetas. Y bien que lo consiguió. No hubo nada que afrontase de lo que no saliese airoso. Estuvo hasta sus últimos años trabajando en el campo, apañando castañas con su sobrino Manuel ‘el Cano’, y fue un habitual de la hostelería del pueblo. Desde el primitivo ‘Bar Andaluz’, hasta su colaboración con Pepe y la familia Martín, en el bar y en ‘Las Salinas’, para finalizar con Rafa y Consoli en numerosas aventuras.
Su omnipresencia en la vida social de Galaroza le hizo parte del paisaje urbano y emocional. La Hermandad de la Reina de los Ángeles jamás podrá olvidar su contribución, año tras año, su dedicación y su compañía. Todos lo recordarán en la ‘Rifa Loca’, vendiendo papeletas, ordenando los regalos o pregonando con el megáfono. 
Esta colaboración le llevó también a ser personaje habitual en la fiesta de ‘Los Jarritos’. ‘Danielillo’
ejemplificaba a la perfección uno de los perfiles desde el que se puede enfocar la fiesta: no mojaba a nadie y, sin embargo, se dejaba mojar por cualquiera, allí en la barra de la Hermandad. Y parecía que hasta disfrutaba.
Pero también estuvo en el fútbol, actividad en la que realizó tanto bien a muchos chavales del pueblo, que siempre repetirán su famosa frase de ‘tós atrás y balones fuera’. El Bujadin Boskov cachonero, nombrado así por el técnico yugoslavo que entrenó al Real Madrid, se ganó a los jóvenes y fue pionero en el impulso del deporte local que hoy cosecha éxitos provinciales.
Capaz de reírse de sí mismo, aportó su humor al carnaval de la mano de la ‘Peña del Pestorejo’, junto al inigualable José Antonio Ortega y sus camaradas.
Por todo esto y mucho más, ‘Danielillo’ fue condecorado en 2014 con el ‘Pero de Oro’, el máximo galardón que otorga el Ayuntamiento de Galaroza. Fue decidido por unanimidad y entregado en una gran gala en la que su sobrino Pablo Valle y su amigo Manolo Bravo, además del alcalde, Antonio Sosa, tuvieron para él sentidas palabras que reflejaron el cariño que le tenía todo el pueblo.
Se ha ido un Gran Hombre, con mayúsculas. El mejor homenaje que podemos hacerle es mantenerle vivo con nuestro recuerdo y continuar su tarea en beneficio del pueblo de Galaroza.


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