domingo, 16 de abril de 2017

Los cachoneros celebran la Fiesta del Huevo y el Bollo en Santa Brígida

El cerro donde se ubica la Ermita de Santa Brígida resulta indispensable para la identidad cachonera. Elementos religiosos, agrícolas, festivos, históricos y sentimentales se unen para que este lugar forme parte de la esencia de Galaroza. Es allí, donde los vecinos se han concentrado, un año más, para celebrar la tradicional fiesta del Huevo y el Bollo. La conmemoración consiste en una merienda campestre que se desarrolla en los alrededores del Cerro  desde el que se domina el valle del Múrtiga. 


Se trata del último acto de la programación de Semana Santa preparada por el Ayuntamiento, la Parroquia y los colectivos vecinales, junto a la misa del lunes en el mismo lugar. Significa la antesala de la Jira, que tendrá lugar el Lunes de Pascua y que llevará a las familias a celebrar un día en el campo. Anteriormente, se iba al sitio de ‘El Agrión’, aunque con posterioridad, cada grupo elegía un lugar distinto. Hoy se escoge el Área de Recreo de ‘El Talenque’, junto a Navahermosa.

La fiesta está centrada en la rosca y el huevo cocido, que sirven como excusa para la reunión de familiares y amigos en torno a una ocasión especial. Desde siempre, los niños pintan las cáscaras de sus huevos con los más fantásticos colores y dibujos, rivalizando en originalidad e imaginación.

Se dan cita en la celebración numerosas reuniones en torno a cualquier olivo o alcornoque de los que pueblan los pies de la ermita. Hay lugar para los saludos, los reencuentros, la devoción por la tradición y hasta para el juego, ya que surgen diversas actividades populares que hacen las delicias de pequeños y mayores.

Las primeras menciones de la fiesta datan, según Emilio Rodríguez Beneyto, de finales del siglo XVII, aunque es muy posible que sus comienzos se sitúen más atrás en el tiempo, pues la comida en el cerro el domingo de Pascua surge como consecuencia de la función religiosa que se le hacía al patrón de la ermita, que entonces no era Santa Brígida, sino San Ginés. Hoy, la imagen de la santa procesiona por los alrededores de la iglesia para, posteriormente, bendecir los campos de Galaroza, en una petición de protección para los cultivos de la población.

El edificio, que puede datar de los siglos XIV al XVI, es una ermita de repoblación castellana que forma parte fundamental del patrimonio cachonero y serrano. Tanto a nivel histórico, como monumental y paisajístico, la iglesia es lugar imprescindible en cualquier visita a la localidad, ya que desde ella se disfrutan vistas espectaculares de la Sierra.




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