domingo, 21 de mayo de 2017

El ‘espelechado’ de los chopos produce estampas ‘nevadas’ en la Sierra

La Sierra muestra una gran cantidad de imágenes peculiares en cualquier época del año. En estos días finales de mayo, podemos admirar la ‘nevada serrana’, como podríamos denominar a la caída de las pelusas procedentes de especies como chopos o álamos.

En lenguaje coloquial, los serranos llaman a este fenómeno ‘espelechar’, y se produce cuando los chopos hembra expulsan sustancias blancas que inundan los campos de la comarca.


En realidad, estas pelusas se llaman vilanos, y han dado pie a numerosas interpretaciones. Hay muchos que los consideran molestos e incluso productores de alergias, pero no es así. Se trata de semillas que forman parte de la fisonomía de estos árboles desde abril hasta junio. El polen va cubierto del vilano y, en un proceso denominado ‘anemofilia’, viaja por el aire para fecundar a las flores femeninas.

Precisamente, la pelusilla que recubre a la semilla tiene como función asegurar que el viento podrá esparcirla por doquier, por lo que estos árboles se reproducen a un ritmo muy alto.

Los ‘copos de algodón’ cubren los suelos en zonas donde crecen las especies que los producen. Fundamentalmente cerca de cursos de agua y riberas, los chopos y álamos se expanden y ofrecen sombra protectora, formando las frescas ‘chopeas’.

Aunque los vilanos no produzcan alergias, sí presentan un peligro potencialmente importante, debido a su alta inflamabilidad. Prenden con facilidad, por lo que es fundamental actuar con cautela en sus inmediaciones.

 Estas nevadas producen estampas muy buscadas por los visitantes en estos meses primaverales en el Parque Natural Sierra de Aracena y Picos de Aroche.


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